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BIBLIA Y MEDIO AMBIENTE: El gemido de la tierra es global

El pastor Eduardo Arboccó es pastor de la Iglesia Evangélica Peruana en Primavera, Comas. Presidente de la Asociación Fraternidad Vida. Teólogo con estudios en el Seminario Bíblico Latinoamericano y la Facultad de Ciencias de la Religión en Costa Rica.

Hoy estamos viendo la destrucción sostenida de la naturaleza, sus recursos y se nos viene a la mente el texto de romanos que habla de los gemidos y dolores de la naturaleza. ¿Que piensas de esto?

Es esta naturaleza en la que estamos viviendo, según nos menciona Romanos 8,22, es la que está gimiendo. Ese gemido se convierte de alguna forma en la manifestación de aquello que nosotros como seres humanos estamos haciendo: destruir aquello que Dios ha creado, destruir aquello que Dios ha facilitado al ser humano. Este texto nos recuerda también que el gemido es al unísono. En algún sentido, este pasaje nos hace pensar, también, que el tema medioambiental no es solo un tema que involucra a un pedazo del planeta tierra o a un sector del planeta, sino que el gemido es un gemido global. Un gemido que nos quiere hace entender que la preocupación por la creación, por la naturaleza y el medio ambiente debe ser una preocupación también global. Cada ser humano tiene que analizar este tema desde su óptica cristiana y aquellos que no son cristianos entenderlo como la necesidad de salvaguardar la vida de la humanidad. Debemos entender que existe una naturaleza que Dios lo ha creado y que esta misma naturaleza esta gimiendo unida buscando la liberación de ese dolor. Esperamos, con la esperanza que la palabra nos da y que lo menciona Romanos, que llegara el momento en que realmente ese dolor dejará de existir. Pero todo esto nos involucra a cada uno de nosotros en poder trabajar para que ese dolor deje de escucharse.

Y las escrituras relacionan el maltrato a la creación con el pecado y señala que quien maltrata a la creación es un pecador ¿verdad?

El pecado yo lo entiendo desde una óptica de falta de parte del ser humano ante lo que Dios ha establecido como su voluntad. Sin embargo, tenemos que tomar el pecado desde dos posiciones, por un lado el pecado personal, individual donde cada ser humano es culpable de lo que hace en el diario vivir. Pero también existe un pecado visto desde la óptica colectiva, donde son las estructuras, los mecanismos de mayor envergadura de la sociedad donde hay también formas de pecado. Cuando un ser humano bota un papel de basura al suelo, podríamos decir de una manera sencilla, esta pecando contra la naturaleza. Pero, cuando un ser humano siendo consciente de la destrucción de nuestra naturaleza por fábricas, por industrias, por empresas transnacionales que no les interesa para nada el ecosistema y al no hacer nada estamos pecando en una forma mucho más amplia y en ese sentido las estructuras, de las cuales formamos parte, cometen pecado. Entonces, al final, la creación también es afectada tanto por los pecados individuales como por los pecados estructurales. Por eso, todos debemos participar, individual y colectivamente, en la justicia de hacer realidad la purificación y el salvaguardo de la creación que Dios nos ha dado.

La Biblia menciona el concepto de Señorío de Dios sobre la creación y es ese señorío que de alguna manera nos ha sido transferido a hombres y mujeres para hacer una buena administración de la naturaleza. ¿Cómo debemos entender hoy esa tarea?

Es interesante ver como la creación es una creación de lucha, en el sentido de no rendirse, de no decaer nunca. Y creo que allí está presente el Señor, manifestado en este pasaje hermoso del Salmo 23: “El Señor es mi pastor, nada me faltara”. Cuando uno encuentra un pedazo de tierra arrasado por un incendio enorme, después de algún tiempo de lluvia y de oportunidad de la tierra de descansar vemos como renace la vida yo veo allí esa presencia de Dios. Dios nos revela realmente que aún en situaciones difíciles hay esperanza. Esa esperanza, manifestada en la vida, que nos da la oportunidad a cada uno de nosotros de seguir luchando, de seguir dándole un sentido a nuestra propia existencia. Entonces, podemos decir que toda labor que hagamos a favor de la creación, todo esfuerzo que hagamos en favor de aquello que Dios nos ha regalado como elementos de belleza, de hermosura y que están siendo destruidos de muchas maneras en el día de hoy, no sintamos desesperanza, sintamos mas bien la esperanza de que aquello que hacemos, aquello por lo cual luchamos en algún momento, tendrá la oportunidad realmente de renacer. El pastor, Dios, Jehová, Yahvé, desde la óptica que lo asumamos, siempre nos promete la vida, siempre nos promete la oportunidad de reencontrarnos nuevamente con esa voluntad plena, con esa voluntad total que El nos da a nosotros para construir vida, justicia, solidaridad y amor.


ENTREVISTA AL PASTOR EDUARDO ARBOCCO
Por Nelson Figueroa A.

 
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